Abr 16 2009
Siembra abundante, cosecha abundante.
Por: GILMER MAURICIO PACHECO
Pastor, Terapeuta y Abogado Familiar
MIREFA: Ministerio Internacional de Restauración Familiar.
JUAN 15:16. “No me elegisteis vosotros a mi, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, El os lo de”.
Siempre comparaba el ministerio de Sociedades Bíblicas como los graneros que José preparo y utilizo en Egipto para guardar los granos para el tiempo oportuno, no solo para suplir las necesidades de los egipcios, sino sobre todo para alimentar al pueblo escogido de Dios, en el tiempo de la escasez. Siempre pensé que el ministerio de SB era guardar, cuidar y multiplicar la Buena Semilla del Reino de Dios.
Hace semanas al leer mis correos electrónicos encontraba mensajes que me enviaba el Dr. Moisés Miranda, mostrando testimonios de líderes famosos que apoyaban y promocionaban la lectura de la Biblia en el Perú. Me lleno de tanta alegría pero al mismo tiempo fui desafiado a orar por esta bendición de que todos los peruanos tendrían la oportunidad de leer la Biblia, y el desafió no quedo allí, sino que tenia que escribir algunas palabras al amigo y hermano Moisés, compartiendo con el de mis preocupaciones por la magnitud de la Siembra que Sociedades Bíblicas emprendió en el Perú.
BUENA SEMILLA.-
Toda buena semilla sembrada en buena tierra (el corazón de todo ser humano es buena tierra por naturaleza), germina y al germinar una semilla trae frutos, uno por cien, sesenta y treinta.
Mi preocupación radica básicamente en el hecho de, al sembrar, una buena semilla en una buena tierra, trae buena cosecha. Por lo tanto, no solo es sembrar sino fundamentalmente es prepararse adecuadamente y a tiempo para la buena cosecha, que si o si vendrá.
Me baso en dos elementos esenciales:
Primero, en las promesas de la Palabra, la Palabra dice: “Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra y pan al que come, así SERA MI PALABRA que sale de mi boca: NO VOLVERA A MI VACIA, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para lo cual lo envié”. (Isaías 55:10-11). Y el Salmista dice: “Los que sembraron con lagrimas, con regocijo segaran. Ira andando y llorando el que lleva la preciosa semilla, pero al volver vendrá con regocijo trayendo sus gavillas”. (Salmos 126:5-6).
El que siembra con lagrimas con alegría cosechara, aun la siembra en tiempos difíciles trae alegría en la cosecha, por los frutos. Y el Señor Jesucristo ratifica esta verdad al afirmar la siguiente declaración: “…y os he puesto para que vayáis, y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca, de tal manera, que vuestras oraciones tengan respuestas efectivas.
Segundo, en mi estadía en la ciudad de San José – Costa Rica, por los años 90 al 93, se comentaba mucho de lo que estaba sucediendo en Guatemala, había un fenómeno especial, un despertar de la Iglesia evangélica y de la gente que necesitaba saber mas de Dios. La siembra que se hizo estaba empezando a dar sus frutos. Por los años 80 y 85, el presidente militar Elías Serrano, cristiano evangélico, “obligo” que en todas las escuelas, los colegios, cuarteles, centros policiales, etc., se leyera obligatoriamente la Biblia cada día. A partir del año 85 en adelante hubo un despertar tremendo, hubo una visitación de Dios, Dios visito Guatemala, se levantaron grandes Iglesias y ministerios, por solo nombrar dos. El ministerio del Pastor Cash Luna, con sus cruzadas de sanidad y el programa de televisión y radio Noches de Gloria. El pastor Cash, dijo una vez, en el tiempo de la siembra nadie quería dar ni un quetzal por su ministerio, y en el tiempo de la cosecha el se da el lujo de rechazar ofrendas y donaciones de miles de dólares, ósea, a partir del año 90 en adelante. El porcentaje actual de cristianos evangélicos en Guatemala es arriba del 85 % de sus habitantes.
Cuando hay siembra la cosecha si o si llega, porque es algo natural, es consecuencia el uno del otro. La gran pregunta es: que se esta haciendo para la gran cosecha, Dios visitara Perú, levantara un avivamiento sobrenatural nunca antes visto o vivido, habrá un mover del Espíritu Santo trayendo vidas para ser atendidas en la Iglesias, en las casas, oficinas, empresas e instituciones cristianas.
Tiene que haber dos actitudes, dos posturas de todos los líderes y de las iglesias evangélicas del Perú. ¿Cuales son?:
1. A nivel del liderazgo.- Hay la necesidad de alcanzar en todo el liderazgo nacional o en los lideres que tienen interés una conciencia de responsabilidad por la cosecha y el cuidado permanente de los frutos.
2. A nivel de la Iglesia.- Se tiene que alcanzar a entender que se debe de ensanchar la tienda, buscar nuevas tiendas, ampliar el espacio del templo para acoger la cosecha y guardar los frutos. Es necesario recordar las palabras del profeta Isaías, cuando exhorta al Pueblo de Dios, hoy la Iglesia: “Ensancha el sitio de tu tienda y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas apocada; alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas. Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda;…” (Isaías 54:2-3).
No seria muy prudente ni aconsejable sembrar tanto y no prepararse para la cosecha y la preservación de los frutos. El Señor Jesucristo nos exhorta a llevar frutos, pero frutos que permanezcan por la eternidad. Con la premisa de que toda siembra trae consigo la cosecha, y mas aun, tomando en cuenta la declaración del apóstol Pablo que dice: “El que siembra en abundancia, en abundancia también segara”. (2 Cor. 9:6). Ustedes como Sociedades Bíblicas están realizando en el Perú una tremenda siembra, siembra sin precedentes. La Lectura de la Semilla Divina generara un despertar en el corazón y en la mente de las personas “hambre por las cosas de Dios”, buscaran conocer a Cristo en gran escala, la gente ira a los templos a preguntar a los que hallan allí, ¿Cómo me entrego a Cristo? Usted puede ayudarme a saber más de Jesús, dirán nuestra gente, y allí, veremos la gran cosecha, de la siembra hoy.